Piedra del Aguila, agosto de 2005
Señor Jorge Omar Sobisch
Hoy me siento a escribirle personalmente, dejo por un momento mis obligaciones de madre, esposa y docente para prestarle atención unos minutos, como Ud. lo hizo.
Hace 5 años que ejerzo la docencia, cada vez que entro al aula, y veo a mis niños le juro, pongo toda mi pasión, mis ganas, mi buena voluntad. no le voy a negar que a veces también me da “fiaca” salir con doce grados bajo cero, y me da pena que mis alumnos lo hagan, sabiendo que muchos de ellos tomaran algo caliente sólo cuando lleguen a la escuela, porque sus padres no tienen trabajo, porque sus derecho son atendidos, porque la sociedad es así, ¿o no?: unos muchos, otros poco y otros nada.
Como le decía hace 5 años escucho hablar en contra de Ud. y a Ud. en contra de nosotros, y me pregunto, señor, cual es el mensaje que recién nuestros niños. Intento inculcarle que la verdad se posiciona por encima de todo, pero ellos se dan cuenta que los adultos mienten, que el diálogo arregle todo tipo de situaciones, pero usted no escucha lo que tenemos que decir, que la honestidad es la base de la sociedad equitativa y le ven reclamar al gobierno nacional las mismas cosas que Ud. le hace a “su” provincia.
Su decreto, señor, es muy dispar mas allá de si estoy de acuerdo con el o no -por si le interesa, no lo estoy- pero creo que ya se lo podía imaginar; para quienes vivimos en el interior, su decreto es un castigo ¿por qué no se encarga también de que aquí recibamos la misma atención que la gente de la capital? porque somos todos sus enemigos señor?
En Piedra del Águila, no hay especialistas y nuestra consulta las hacemos por medio de derivaciones, que en su mayoría consumen todo el día, ya que los colectivos salen a las 6.00 hs. Y llegan a las 20.00 hs. o 23.00 hs. o se supone que por 122 $ debemos dejar de atender a nuestros hijos con bronco espasmos, hipoacusia, problemas de posturas o dejar de atender nuestros embarazos o problemas ginecológicos, endocrinológicos, hacernos ecografías, tomografías, etc.
Los médicos no atienden los fines de semana, lo cual es justo por lo tanto nuestras derivaciones tampoco pueden ser esos días, aun cuando estuviera de acuerdo con su decreto, señor gobernador, perdería los 122 $. ¿No le parece injusto y lapidario?, ¿podría reconsiderar la idea de tratar a los trabajadores de la educación como estafadores?
Hace 5 años que trabajo por y para los niños, mi trabajo no será el mejor por $ 122, será mejor porque ellos se merecen una mejor ecuación que les abra la cabeza, para no equivocarse en las urnas y seguir eligiendo gente como usted, señor gobernador.
Lorena
Docente de Piedra del Aguila